¿Cómo ayudarle a hacer los deberes?

¿Por qué tiene deberes?

Algunos conocimientos como la lectura, un segundo idioma o las matemáticas requieren mucha práctica, que implica  tiempo y repetición. Y es en este punto donde juegan un papel fundamental los deberes. Los deberes enseñan a los niños a ser organizados y disciplinados. Asimismo sirven para asegurar la relación entre la escuela y la casa y favorecer el dialogo entre los padres y el niño sobre el colegio. De hecho, aunque pueda sorprender a muchos padres, los deberes sirven al niño para medir el interés de sus padres por su escolaridad. Si os interesáis, es más probable que él se implique.

¿Qué es lo que se le pide?

  • 7/8 años: los primeros años de primaria tratan sobre la escritura, la lectura y el cálculo principalmente. En este momento es muy importante vuestra ayuda y debéis acompañarle siempre que sea posible. No dejéis de leer con él y contarle historias aunque sepa leer solo.
  • 8/9 y 9/10 años:  el trabajo se intensifica. El profesor le pide más autonomía y reflexión. Podéis interesaros en lo que hace manteniendo más distancia, dandole pistas  y métodos para que trabaje él solo. Intenta hacer que lea cada día 5 minutos lo que él quiera: un cómic, un libro… Y díctale una frase. Si ha cometido un error no le corrijas directamente, preguntale porqué lo ha escrito así.
  • 10/11 y 11/12 años: en principio vuestro hijo es responsable de sus deberes  aunque hay que seguir disponible para responder a sus preguntas. Podéis proponerle en ocasiones que trabaje en grupo para que vea las ventajas que esto puede aportarle.

¿Cómo ayudarle sin hacerlo por él?

  • Explicadle que trabaja para él, y no por vosotros. Aunque puede parecer un concepto teórico especialmente cuanto más pequeño es, es importante que lo entienda para que, llegada la adolescencia, no utilice los estudios como una forma de reclamar su independecnia.
  • No le “cubráis” delante del profesor si no ha estudiado o no ha hecho los deberes. Tiene que aprender a hacerse responsable de sus errores.
  • Favoreced su estudio: estudiar en un lugar calmado y silencioso le ayudará a no distraerse. Aseguraos de que no hay ruidos de tele, radio, aspirador,etc. cerca de él y no le pidas que haga tareas en ese momento. La hora de los deberes tiene que ser sagrada. Hazle comprender que ese tiempo no será muy largo si se concentra, y así podrá tener tiempo libre después.

Podéis encontrar más información en “Petits tracas et gros soucis de 8 à 12 ans” de Christine Brunet y Anne-Cécile Sarfati.

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Alimentación y navidad

 

Se acerca la navidad, y con ella las compras, las fiestas y las reuniones familiares alrededor de una mesa, en la que suele haber comidas más copiosas y calóricas de lo habitual. Por ello, mucha gente, ante el temor a ganar peso, ayuna algunos días entre fiesta y fiesta o se plantea comenzar estrictas dietas tras el 6 de enero. Pero lo cierto es que este tipo de patrón de alimentación les ayuda bien poco a alcanzar su propósito.

También en esta época, debemos recordar estas recomendaciones básicas acerca de la comida:

– Nuestro cerebro y el resto de nuestro cuerpo necesitan de todos los nutrientes para funcionar correctamente, por eso no debemos eliminar ninguno de nuestra dieta: grasas, proteínas, fibra y carbohidratos.

-No existen los “alimentos prohibidos”, salvo en casos de alergia o intolerancia. Pero sí hay alimentos que deben consumirse con moderación. Todos sabemos cuáles son: dulces, grasas saturadas, etc.

-Lo ideal, desde el punto de vista de la salud es realizar cinco comidas al día, comiendo algo cada 3 ó 4 horas (fruta, un yogur, etc). De este modo, no llegaremos a la hora de la cena con una gran sensación de hambre.

-Además, realizar varias comidas –ligeras- al día, hará que nuestro metabolismo no se ralentice. Cuando esto ocurre –por ejemplo haciendo ayuno con cierta frecuencia o saltándose comidas- nuestro organismo consume menos energía y almacena más nutrientes, lo que da como resultado una mayor dificultad para perder peso o para mantenerlo estable.

Y podemos intentar evitar algunos malos hábitos:

– Picar entre horas alimentos muy calóricos

– Comer demasiado rápido

– Masticar poco los alimentos o tomar bocados muy grandes

– Subirse a la báscula diariamente

– Saltarse alguna comida (tampoco debemos hacerlo en Navidad, aunque hayamos comido mucho y no nos sintamos con hambre, podemos cenar algo de fruta o yogur, para no alterar el ritmo de nuestro metabolismo)

Por supuesto, no es incompatible llevar una dieta saludable y disfrutar de los platos típicos navideños. Los días que no asistamos a comidas o cenas especiales, podemos recurrir a alimentos menos energéticos: aumentar el consumo de verduras, pescado, no hacer salsas… Nos sentará bien dar un pequeño paseo después de comer, para evitar la sensación de indigestión. En todo caso, no hay que temer ganar un par de kilos en estos días, ya que cuando volvamos a nuestra dieta habitual, volveremos también a nuestro peso habitual, sin necesidad de hacer un severo régimen. Quizá tardemos una o dos semanas, pero lo haremos de la manera más sana.

¿Qué regalo a mi hijo estas navidades?

 

Ante la gran oferta de juguetes durante esta época muchos padres se preguntan qué regalar a sus hijos. Desde el punto de vista pedagógico podemos decir que hay juguetes más adecuados según la etapa evolutiva del niño. En este sentido diferenciamos distintas etapas :

  • Juego sensoriomotor (desde el nacimiento hasta los 2 años): en esta etapa el niño obtiene placer al realizar ejercicios en los que el juego constituye una repetición de movimientos y el aprendizaje de otros nuevos. Es adecuado regalar juguetes con sonidos, luces, diferentes texturas…
  • Juego simbólico (de 2 a 6 años): La función principal del juego en esta etapa es la asimilación. Son  adecuados los juegos de imitación (2-4 años), de escenificación y socialización (4-6). Aquí serían apropiados los juegos de construcción, un set de médico, muñecas…
  • Juego reglado (a partir de los 6 años):  en esta etapa los juegos tienen una función esencialmente social y suelen ser organizados, que con frecuencia se realizan en equipo y que entrañan algún tipo de competitividad. Los juguetes para realizar deporte son muy apropiados en esta etapa, sobre todo si sirven para juegos colectivos como una pelota. También se pueden regalar juegos de mesa puesto que implican unas reglas.

Además de esto, se deben considerar los siguientes aspectos:

– Tener en cuenta las necesidades de los niños. No regalar más de lo que necesitan porque esto hará que no los valoren realmente.

– Buscar juguetes que fomenten la participación, la creatividad y el ejercicio físico.

– Cualquier juguete que permita el juego colectivo es un buen regalo. Estaremos favoreciendo que los niños se socialicen e integren, además de que aprendan a compartir los juguetes y el turno de juego.

– No es malo regalar videojuegos, ya que pueden ser útiles para el desarrollo de la psicomotricidad fina y ciertas habilidades cognitivas. Pero es muy importante que seleccionemos el videojuego informándonos de su contenido. Así como limitar el tiempo de juego.

– El adulto deberá ponerse de acuerdo con la familia a la hora de regalar para que no contradigan las decisiones tomadas por los padres.

– Evitar comentarios que fomenten la envidia o las comparaciones, haciendo que se convierta en una competición con otros niños por ver quién tiene más regalos y cuáles son mejores o haciendo que confundan tener muchos juguetes con ser mejor que otros o más feliz.

– Comprar juguetes seguros en los que aparezca la marca CE de forma visible.

– Envolver los regalos mantendrá la ilusión de los niños.

 

Mindfulness para niños

Hasta hace poco se creía que la meditación no era adecuada para los niños. Sin embargo, estudios recientes han descubierto los beneficios de esta práctica en niños a partir de los 4 o 5 años. A esa edad ya son capaces de desarrollar, a su manera, una vida interior profunda.

Por otra parte, se infravaloraba el sufrimiento y la angustia en la infancia, pero las investigaciones confirman la existencia de problemas como el estrés en niños pequeños.  Una de las técnicas que podemos enseñarles para manejar sus emociones es el Mindfulness.

La práctica del Mindfulness les ayuda a:

  • regular sus emociones, a encontrar la tranquilidad y el equilibrio cuando se sienten enfadados, angustiados, molestos…y a sentirse más seguros.
  • concentrarse mejor e ignorar las distracciones, por lo que aumenta la memoria y el rendimiento escolar.
  • aumentar la introspección, ven más clara y objetivamente lo que sucede en su interior, en los demás y en su entorno
  • desarrollar la compasión y la amabilidad hacia si mismos y hacia los demás.
  • mejorar las habilidades prosociales como la paciencia, la empatía, la alegría por el bienestar de los demás o la ecuanimidad.
  • controlar su impulsividad.
  • aumentar la creatividad.

A continuación os presentamos algunos ejercicios sencillos por si os apetece introduciros en la práctica del Mindfulness con vuestros hijos :

  1. Dile a tu hijo que vas a tocar una campana. Pídele que escuche atentamente el sonido y que levante las manos cuando ya no oiga nada, cuando el sonido haya desaparecido completamente.
  2. Dile a tu hijo que vais a jugar a ser astronautas que visitan otros planetas. Ofrécele una pieza de fruta y pídele que te la describa con los 5 sentidos pues jamás habeis visto cosa igual: cómo es ese alimento, que forma tiene, cual es su color, si pesa, si es blando o duro, si huele a algo, a qué sabe, si hace algún sonido en la boca, etc…