Organización del tiempo

A veces tenemos la sensación de no tener de tiempo suficiente para hacer todas nuestras tareas. Aunque algunos días sea verdad, en otras ocasiones ese “no me da tiempo” es en realidad “no me he organizado bien”.

Hoy os vamos a proponer algunos consejos sencillos para que podáis planificar el tiempo del que disponéis, sea mucho o poco.

Para rendir al máximo en todas las tareas que realicemos, lo más importante es descansar adecuadamente. Esto incluye, no sólo un tiempo de sueño de 7 u 8 horas, sino también conseguir un sueño reparador. Si además nuestro horario nos lo permite, lo ideal es reservar las tareas que requieran más esfuerzo o concentración para las horas del día en que nos sintamos más enérgicos: hay personas que se levantan muy activas y otras que se sienten así a medida que cae la tarde o la noche.

También recomendamos establecer una rutina diaria, de modo que cada actividad tenga fijado su momento. Sin embargo, esto no siempre es posible, por ello, nos serán muy útiles las listas. En ellas vamos a apuntar las tareas pendientes, el tiempo estimado que dedicaremos a cada una de ellas y el orden en el que las haremos. Para esto tendremos en cuenta la urgencia de las actividades, es decir, las clasificaremos como “tareas a corto/medio/largo plazo”. También seremos realistas en cuanto al tiempo que les dedicaremos –por ejemplo: si debo limpiar mi cuarto, no le asignaré una duración de cinco minutos, pero tampoco de 50 minutos. Me fijaré cuánto tardo en hacerlo y entonces podré estimar el tiempo que necesito-. Además, en la lista, incluiremos breves descansos y tendremos en cuenta nuestro tiempo de ocio –por ejemplo: no me pondré ninguna actividad para el sábado por la tarde-.

En muchas ocasiones, queriendo abarcar mucho trabajo caemos en el engaño de hacer varias cosas a la vez pensando que de ese modo ahorraremos tiempo, en cambio, la mayor parte de las veces lo que conseguimos así es añadir distracciones –como consultar el correo electrónico mientras trabajamos con el ordenador-.

Para finalizar, los dos últimos consejos: en primer lugar, sé flexible, si no has hecho hoy algo que tenías previsto, no significa que hayas fracasado en tu intento de organizarte, date un plazo de tiempo un poco mayor. Y en segundo lugar, recuerda el refrán “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” y plantéatelo de este modo: si debes hacer algo que no te gusta, hazlo cuanto antes y quítatelo de encima, cuanto más lo demores, más pereza te dará hacerlo.

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¡Actívate!

La sociedad actual no favorece la actividad física: las actividades cotidianas están mecanizadas, nuestro trabajo requiere menos esfuerzo y movimiento, y nuestro tiempo libre es menor y más inactivo… ¿Te sientes identificado con estas circunstancias?

Hacer deporte es esencial para el mantenimiento y mejora de la salud, para todas las personas y a cualquier edad. Además, tiene muchos beneficios fisiológicos (reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, ayuda a controlar el sobrepeso…), psicológicos (mejora el estado de ánimo, disminuye el riesgo de padecer estrés, ansiedad y depresión, y aumenta la autoestima) y sociales (fomenta la autonomía y la integración social)

Si hace tiempo que no haces deporte y quieres volver a empezar, no te preocupes, es más fácil de lo que parece. No tiene porqué suponer un gran esfuerzo. Puedes incorporar actividad física en tu vida cotidiana poco a poco. A continuación encontrarás algunas ideas:

– Juega activamente con tus hijos.
– Camina siempre que puedas. Bájate del autobús antes de llegar a tu parada y utiliza las escaleras.
– Procura pasear o montar en bicicleta durante trayectos cortos.
– Descubre itinerarios para andar o ir en bicicleta por los alrededores de tu casa y utilízalos.
– Asiste como observador a una clase de actividad física para ver si deseas participar.
– Levántate del sofá cada hora y realiza estiramientos y ejercicios de flexibilidad.
– Ayuda en casa con las tareas domésticas. Será una forma de activarte y de ayudar a los demás.
– Salir el fin de semana a hacer excursiones con bicicleta o hacer senderismo en un entorno agradable, te ayudará a desestresarte.
– Bailar, libera tensiones y activa el cuerpo, ya sea saliendo con los amigos a la discoteca o apuntándote a clases de baile.

Recuerda: la actividad física es una forma de invertir en salud.

Foto: https://www.flickr.com/people/15472273@N07/

El vaso

Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua. Todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:

¿Cuánto pesa este vaso?

 

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

El psicólogo respondió:

El peso no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo un minuto, no es problema. Si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo un día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve.

Y continuó:

Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler, y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.

¡Acuérdate de soltar el vaso!