¿Cómo hacer frente al insomnio?

Todas las personas pasamos por épocas en las que nos cuesta conciliar el sueño o nos despertamos varias veces por la noche. Estos momentos en los que dormimos peor suelen estar relacionados con períodos estresantes en el trabajo, exámenes, problemas familiares o de pareja… Y el hecho de no estar descansados influye en el rendimiento, en el estado de ánimo, en la energía que tenemos para afrontar el día a día y, en definitiva, afecta a todas áreas de la vida.

¿Qué podemos hacer para dormir mejor? Aquí explicamos una serie de pautas que nos pueden ayudar:

  • Acostarse y levantarse todos los días a la misma hora, incluso los fines de semana.
  • Usar la cama solo para dormir o mantener relaciones sexuales. La cama tiene que ser un lugar que asociemos con el sueño y dormir, hacer otro tipo de actividades dificulta esta asociación.
  • Evitar echarse la siesta para tener más sueño por la noche.
  • Practicar ejercicio físico varias veces por semana pero evitar hacerlo las horas previas a dormir. Hacer deporte aumenta la calidad de nuestro sueño. Lo ideal es hacerlo por la mañana o a primera hora de la tarde.
  • Cenar ligero y evitar las sustancias estimulantes como café, te, chocolate, alcohol y tabaco desde las 18h.
  • Hacer algo relajante antes de dormir como leer o escuchar música.
  • Evitar pensar en los problemas personales en el momento de acostarse o en las actividades que hay que hacer al día siguiente. Para que esos pensamientos no nos sigan molestando, podemos tener una libreta en la mesilla y dedicar unos minutos antes de acostarnos a pensar en ello y escribir las cosas de las que nos tenemos que acordar de hacer o solucionar al día siguiente. De esta manera sabremos que no se nos olvidarán.
  •   Tener una rutina para acostarnos y hacerla en el mismo orden todos los días. Así asociaremos esa rutina con tener sueño. Un ejemplo sería: ducharse con agua caliente- cenar ligero- leer- acostarse.
Si después de aplicar estas técnicas el problema persiste o el insomnio es de larga duración, puedes ponerte en contacto con nosotros escribiendo a adriana.rodriguez.robles@gmail.com
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¿Qué es la terapia cognitivo-conductual?

La terapia cognitivo conductual (TCC)  considera que nuestros pensamientos y sentimientos juegan un papel fundamental en nuestro comportamiento.

Nuestra forma habitual de pensar, sentir y actuar la hemos aprendido a través de la interacción con nuestra familia, parejas…  Por ello, sentimos ansiedad en algunas situaciones, alegría en otras, y resolvemos ciertos problemas, mientras que otros se nos van de las manos.

Algunos de estos aprendizajes nos ayudan a sentirnos bien, a relacionarnos adecuadamente con los demás y a lograr lo que nos proponemos. Otros, en cambio, nos generan dolor y sufrimiento, dañan nuestra salud y nuestras relaciones interpersonales. Estos últimos son los que modificamos en terapia.

Las características de la TCC son las siguientes: 

  •  Es de corta duración, en comparación con otros tipos de psicoterapia.
  •  La terapia se puede realizar de forma individual, en pareja, o en grupo. 
  • Es activo-directiva, esto significa que los cambios requieren compromiso y un rol activo por parte paciente, quien no se limita a acudir a las sesiones, sino que además va produciendo cambios graduales en su vida cotidiana. El terapeuta es directivo: complementa la escucha con intervenciones que promueven no solo la reflexión sino además la acción.
  • Se incluyen tareas para realizar entre las sesiones, como forma de poner en práctica los aspectos trabajados en la consulta.
  •  Está orientada al presente.